Comentario – María A. Iovino – 1995

“En pintura lo único que vale la pena no se puede explicar con palabras” – Georges Braque

La constante teorización de la gran mayoría de expresiones artísticas que ha visto nacer el siglo XX, ha dado lugar a un nacesidad de explicar el contendio de todo tipo de obras, aún cuando estos no encuentren mas razons de existencia que las puramente sensitivas.

El arte se permite hablar de lo que por otros medios seria inexpresable, precisamente porque el territorio en que actúa es sensible, de manera que para muchos trabajos intentar explicar o sustentar el contendo creativo resultaría forzado, insuficiente o innecesario.

Eso es precisamente lo que ocurre con la obra de Vicky Nemann quien asume la pintura com un camino de expresión espiritual y no como un recurso de análisis o estructuración de un discurso. En ese sentido acceder a su obra implica, antes que atender a toda una serie de preconceptos, permitirse la contemplación en la musicalidad o expresion que puden ofrecer sus recursos compositivos.

Como lo ha afirmado, le intetresan básicamente la belleza y la poesía para encontrar a través de ellas una imagen válida de la cotidianidad, la cual le ha exigido un diálogo constante con el material, la imagen, los recuerdos y los signos.

Lograr una expresión ha sido el resultado de una intensa búsqueda en los lenguajes figurativos y en los abstractos, en la pincelada expresiva o, a veces, en el silencio del gesto, en la textura y también en la monocromía o en el color.

En la actualidad la obra de Vicky Neumann, habla pausado y tranquilamente. Algunos fragmentos de símbolos o imágenes recuerdan, en ocasiones, el trabajo del ilustrador que siempre le ha sido grata, y sus técnicas pictóricas advierten el estudio de los caminos recorridos por algunos artistas del movimiento abstracto norteamericana de la década de los cincuenta. No obstante su trabajo proviene de una fuente convulsa.

En los primeros años de su carrera, Vicky Neumann, iniciada en la poética de la vida cotidiana planteado por Edward Hopper, se identificó con el joven arte colombiano de las tendencias neoexpresionistas, pues su pintura eminentemente figurativa, evidenciaba un espíritu dramático, a través trazos complicados, de pieles maceradas y de un excitado uso del color. Aspectos que pronto la condujeron a una reflexión contraria en el campo abstracto, en el cual comprendió que en el arte su interés central lo constituye la pintura misma como lenguaje sensible y no la expresión de un contenido determinado o determinable.

En la abstracción, Vicky Neumann, experimentó durante un largo período la capacidad comunicativa del material manipulado por el artista. Creó superficies de diversa índole, encáusticas y campos de luz y sombra, sobre los cuales progresivamente se atrevió a bordar denuevo la figuración. Esta vez con fines más poéticos y acordes a su concepción del arte, según la cual éste debe dar siempre lugar a la emoción o a la reflexión sin que sea visible un trazado previo o una dirección predefinida. Por el contrario, una obra deberá ofrecer la opción de ser o de encontrar lo que del diálogo con ella resulte, pues ninguna definición bastará para encerrar la alternativa que representa la sensibilidad.

María A. Iovino

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